martes, 19 de mayo de 2015

CARA DELEVINGNE

6 COSAS QUE NO SABIAS SOBRE CARA DELEVINGNE
1.Lady d
enoche
Cara Delevingne, la mediática modelo combina el estilo más gamberro con los looks más sofisticados (en los que nunca olvida un cuidado toque de desaliño, ojo):
2. ¿Bajita yo? 

No tanto. Resulta que Cara Delevingne, con su 1,73m es exactamente 3 centímetros más alta que su compatriota Kate Moss. Si a eso le sumamos la cabeza ladeada, la boca entreabierta, la sobredosis de actitud… ¿estaremos realmente ante la nueva Kate?
De momento su altura no le ha impedido contonearse en más desfiles de los que podemos contar. Versátil como pocas, destila la misma gracia en el show de Victoria’s Secret que en la alta costura de P3. 


3. Desde la cuna

La modelo no es nueva en esto. Antes de ser fichada –con 17 años- por la agencia de modelos Storm, ya había hecho sus pinitos ante las cámaras. Debutó con ocho años y bajo la lente de, nada más y nada menos que de Bruce Weber.
Cara Delevingne apareció entonces en la edición italiana de Vogue con el perro de Phillip Treacy en los brazos.
4. Jet set 

Mientras que Kate creció en un suburbio de Londres, Cara llega a la pasarela directa desdeChelsea. Su madre, es una de las mejores amigas de la Duquesa de York; su abuela, era dama de compañía de la Princesa Margarita; y su padre es un hombre de negocios con muchas (y suculentas) propiedades en la cartera. Haber sido criada entre la crème de la crème de la sociedad londinense hace que la pequeña Cara cuente con una agenda de contactos muy codiciada.
Cara es la menor de tres hermanas, Chloe y la mediática Poppy. Altas, rubias e ideales, las Delevingne no se pierden ni un solo sarao en la capital inglesa.
5. Instagram-addict 

La británica se confiesa adicta a todo tipo de redes sociales. Si quieres saber por dónde se mueve el fashion system no puedes dejar de seguirla en Twitter y, sobre todo, en Instagram.Gamberra y divertida, sus instantáneas son todo un must.

6. Las cejas más vistas 

Sus ojos verdes de mirada felina, el pelo cuidadamente despeinado y, sobre todo sus pobladas cejas oscuras son la seña de identidad de la modelo, que ya puede presumir de haber sido imagen de Burberry, DKNY, Chanel, Topshop o Zara.

Cara Delevingne Makeup Tutorial!

MONROE

DIOSA MONROE



Norma Jeane Baker Mortenson (Los Ángeles1 de junio de 1926 – ibíd.5 de agosto de 1962) mejor conocida en el mundo artístico por su seudónimo Marilyn Monroe, fue una de las actrices estadounidenses de cine más populares del siglo XX considerada como un ícono pop y un símbolo sexual.1
En 1945, Mortenson empezó a trabajar como modelo y más tarde comenzó su carrera en Hollywood con el nombre artístico de Marilyn Monroe. Desde finales de la década de 1940, apareció en muchos pequeños papeles, gracias a un contrato con Twentieth Century-Fox; durante esa etapa se destacan sus participaciones en The Asphalt Jungle(1950) y All About Eve (1950). Su primer papel protagónico lo obtuvo en la cinta de 1952 Don't Bother to Knock. Su período de mayor popularidad sucedió a partir del año siguiente, cuando encabezó filmes como Gentlemen Prefer Blondes (1953), How to Marry a Millionaire (1953) y The Seven Year Itch (1955). Tras matricularse en el Actor's Studio, fue alabada por la crítica por su labor en Bus Stop (1956). Simultáneamente, en colaboración con Milton Greene, fundó la Marilyn Monroe Productions.2 Su protagónico más elogiado fue el Sugar Kane para la película de Billy Wilder Some Like it Hot (1959), por la que incluso ganó un Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical.3 En sus últimos años actúo en películas como Let's Make Love (1960) y The Misfits (1960).
Estuvo casada en tres ocasiones –con James DoughertyJoe DiMaggio y Arthur Miller– y se le atribuyeron noviazgos con los hermanos Bobby y John Kennedy. Falleció el 5 de agosto de 1962 a causa de una sobredosis debarbitúricos, en circunstancias nunca esclarecidas. La primera hipótesis que barajó la justicia estadounidense fue la de suicidio, pero esta nunca pudo ser corroborada.3



miércoles, 13 de mayo de 2015

PROYECTO FRIDA KAHLO

Vivimos en un mundo donde la ropa y la manera en que nos vestimos inspira miedo. Pero ¿cómo, si no es más que un par de prendas combinadas de alguna manera? Desde nuestra mirada violeta hemos visto que la vestimenta no es poca cosa y que siempre está queriendo decir algo de nosotrxs como personas pero también, y especialmente, como sociedad. Tal vez a muchxs les suene un poco tirado de los pelos, pero cada cultura coloca en lo desconocido, en lo diferente y en lo raro categorías negativas que pueden ir desde el rechazo, la desconfianza, el odio, el desprecio hasta el miedo y la discriminación. El miedo nunca es algo positivo porque nos paraliza y nos impide ver más allá de lo que tenemos delante.
Cada país y cada sociedad coloca en el  lugar de otrx distintx conceptos negativos que buscan darle explicación a lo que muchas veces no entendemos o creemos entender erróneamente. Esto es así porque son pocxs los que se acercan a la persona distinta con la mente abierta, a conocer su realidad y a intercambiar formas de pensar, menos si se vive en las grandes ciudades en las que mejor guardarse en casa porque nos bombardean permanentemente con que hay mucha inseguridad y con que ya no se puede confiar en nadie. El miedo siempre está presente, incluso en lo referido a la vestimenta.
En el caso de la cultura porteña argentina, es clara la distinción que se hace respecto de ciertos grupos sociales y cómo el resto de la sociedad los juzgan, los evalúan, los distinguen de sí mismos directa y exclusivamente por su imagen. Hay un concepto, un nombre que se popularizó en la mayoría de los grandes centros urbanos argentinos y es el de “pibe chorro (chorro hace referencia en la Argentina al ladrón). El pibe chorro es el que pertenece a un segmento social humilde, sin demasiadas perspectivas de futuro y con muchas exigencias impuestas por una sociedad que no comprende una realidad que prefiere negar, anular. Jóvenes que no estudian ni trabajan, que no quieren hacer nada, que no tienen ganas de progresar ni sumarse al sistema. Así los describen fugazmente quienes miran desde afuera una forma de vida tan compleja que no alcanzan palabras para describirla.
Es importante aquí que nos detengamos a pensar que todos los segmentos sociales construyen una imagen de sí mismos que muchas veces está teñida de la visión de otros, especialmente cuando hablamos de sectores populares o humildes que siempre son descritos y definidos de afuera, como si la identidad no fuera propia.
En el caso de las chicas adolescentes que caen en la categoría de “pibas chorras“ (porque siempre se cae si es impuesta desde afuera y aceptada con resignación por las mismas chicas a quienes se les aplica) la identidad propia se construye del mismo modo que lo hacen chicas y adolescentes de cualquier otro sector social: con una búsqueda de elementos definibles, distintos, propios, que muestren sus gustos e intereses.  Se visten provocativas con pantalones de jean apretados, remeras cortas, calzas, zapatillas llamativas (como se les llama acá, “llantas“) y muchos adornos en los rodetes de cabello que muy cuidadosamente se arman. Las “pibas chorras” lucen su cuerpo con orgullo y sin preocupación, porque es parte de su identidad y parte del mundo que les tocó vivir en el que el acceso a las prendas de marca no es una realidad posible. Las pibas chorras se visten con prendas copiadas a las grandes marcas, otras inventadas y alteradas por ellas mismas para diferenciarse. Es común ver en ellas ropa deportiva o cómoda, pero también juegos de elementos únicos que nadie más lleva, como por ejemplo zapatillas de gran tamaño y miles de colores.
Y aquí es donde surge el concepto que este mes nos invita a pensar y reflexionar: el miedo. Las pibas chorras son un blanco fácil de muchos de los miedos que una sociedad, plagada por la idea de inseguridad desde los medios, siente a diario. Ellas son rápidamente identificables y si van en banda, como cualquier adolescente lo hace, inmediatamente se las transforma en un peligro o al menos en sospechosas. No es casual que la actitud muchas veces dura, irreverente, acompañe a esa forma de vestir desenfadada, particular y desestructurada que ellas tienen: la sociedad ha sido siempre dura con ellas, la vida misma lo es e incluso dentro de los mismos sectores de pertenencia (las familias, los grupos de amigos, las parejas) la violencia está presente, el maltrato y la discriminación hacen estragos. Se las juzga por violentas, por ser rápidas, por tener una actitud sexual muy libre, por ser vagas e indolentes, por no poseer interés por nada que supuestamente las pueda hacer triunfar. Muchas veces los hombres que las rodean, jóvenes y adultos, las transforman en juguetes sexuales pero después las apartan por su conducta y su supuesto libertinaje. Y detrás de una vestimenta (en parte elegida, en parte impuesta -insisto- por una cultura en la que predominan las marcas y la necesidad casi moral de tener tal o cual modelo de producto), las pibas chorras van construyendo como pueden, a los golpes y a los tropezones, su propia identidad.
Pocos son los que se acercan a escucharlas y a saber qué es de sus vidas, qué intereses tienen y si es que tienen planeado algo para la vida (¿quién lo tiene todo planeado?). Es más fácil alejarse, prejuzgar, tenerles miedo, por las dudas no acercárseles. Y por más que cueste verlo así, la distancia que pone alguien que no pertenece al mismo sector social se siente. Tal vez sea la vestimenta, su forma de llevarla con orgullo, sus peinados en alto y sus ganas de resaltar aunque sea en algo para los demás lo que las hace valientes por no dar el brazo a torcer frente a una sociedad contradictoria, llena de prejuicios y miedosa.